En la página de servicios explicamos cómo se trabaja cada cartera de dividendos. Estos son los cinco pasos que seguimos desde la primera conversación hasta que el flujo de caja empieza a llegar a la cuenta. No hay atajos: cada etapa deja un documento o una decisión cerrada antes de pasar a la siguiente.
1. Diagnóstico de la situación actual
Revisamos qué tenés hoy: cuentas, brokers, moneda de residencia fiscal y horizonte de retiro. También el colchón de liquidez disponible, porque no se puede construir un flujo de dividendos sobre dinero que vas a necesitar en seis meses.
2. Definición del objetivo de flujo
Se acuerda un monto trimestral o anual objetivo y el porcentaje de reinversión frente a retiro. Ese número ordena todo lo demás: qué sectores priorizar, cuánta volatilidad tolerar y qué payout mínimo exigir a cada papel.
3. Filtro y selección de dividendos
Aplicamos criterios de sostenibilidad: payout sobre beneficio libre, cobertura con caja operativa, deuda neta y trayectoria de la retribución en los últimos ciclos. Descartamos yields altos que esconden recortes próximos.
4. Construcción y calendario de cobros
Se arma la cartera distribuyendo pesos por sector y por mes de pago, para que el flujo no se concentre en dos o tres fechas. Cada posición queda con su fecha ex, retención estimada y moneda de abono anotadas.
5. Seguimiento y reinversión
Cada trimestre se revisa el resultado real frente al objetivo, se decide si reinvertir en la misma posición o en otra, y se documenta el motivo. La idea es que el flujo crezca sin aumentar la concentración.